lunes, 10 de diciembre de 2012
la primera de muchas
Una tarde de invierno,
en una casa acogedora,
un candil luce a la aurora,
unidos por un beso tierno.
Pieles desnudas se rozan,
caricias como destellos,
mordiscos en el cuello,
nuevas sensaciones brotan.
Hay amor en el ambiente,
manos entrelazadas,
lujuria en las miradas,
todo empieza a estar caliente.
Las sensaciones incrementan,
jadeos incontrolados,
placer por todos lados,
ambos están que revientan.
Firmeza en los movimientos,
caras desencajadas,
sábanas empapadas,
y el pulso a quinientos.
Cosas que ni imaginaban,
ya no son niños de pecho,
la madurez está al acecho,
fue mejor de lo que esperaban.
Respiración entrecortada,
parecen inocentes,
palabras encantadas,
ambos bien sonrientes.
Una tarde de invierno,
en una casa acogedora,
un candil luce a la aurora,
unidos por un beso eterno.