viernes, 2 de agosto de 2013

Madrid



Con humos rojos,
naces,
día tras día.

Frotándote los ojos,
sueles,
sentir melancolía.

Dando tumbos sigues,
resistiendo,
a ruidos infernales.

Sonriendo finges,
alegría,
no estás en tus cabales.

Tu nombre se escribe,
siempre,
con letras capitales.

Grandiosa y conocida,
estás,
en boca de todos.

Eres mi cabida,
siempre,
y de todos modos.

No encontrarás aquí,
nunca,
un camarote.

Hace tiempo me perdí
pero,
me mantienes a flote.

No hay lugar sin ti,
eres,
digna de canción.

Ciertamente,
aquí es donde nací,
siempre en mi corazón,
Madrid